Existe una gran variedad de sistemas de calefacción y sus diferentes variantes. Sin embargo, la mayoría de las viviendas, tanto urbanas (con calefacción central) como rurales, utilizan calefacción hidrónica.
El agua se considera un fluido caloportador ideal para los sistemas de calefacción.
Las principales razones para usar agua en los radiadores
La primera y más importante razón es que el agua es el fluido de transferencia de calor más económico y versátil del mundo. Es el más seguro para el medio ambiente y para las personas, incluso en caso de fallo del sistema de calefacción. Finalmente, la tercera razón es su alta capacidad calorífica específica, que es de 4200 J/(kg * °K).

Un sistema de calentamiento de agua tiene un diseño bastante complejo, pero su principal ventaja reside en su practicidad y economía.
¿Por qué el agua es mejor que el anticongelante?
Existe la creencia de que es mejor usar anticongelante en lugar de agua como refrigerante. Esto se debe a que el agua, a diferencia del anticongelante, se congela a temperaturas bajo cero. Esto aumenta el riesgo de daños a las tuberías y radiadores de calefacción.
El miedo a perder la calefacción en invierno no es casual: descubre cómo. cambiar el radiador en inviernoIncluso durante la temporada de calefacción, el sistema sufre interrupciones o cortes de energía, lo que provoca la parada de las bombas y el consiguiente enfriamiento del agua.
Por un lado, los anticongelantes tienen muchas ventajas:
- temperatura de cristalización más baja que la del agua;
- Los aditivos en el anticongelante previenen la corrosión, la formación de incrustaciones y otros procesos negativos;
- Existen variedades seguras (propilenglicol, anticongelantes de glicerina).
Por otro lado, las calderas y los sistemas de calefacción están diseñados para las propiedades físicas y químicas del agua, no del anticongelante. Esto conlleva las siguientes desventajas:
- Los anticongelantes tienen una mayor densidad y viscosidad, lo que requiere bombas de alta potencia;
- Su capacidad calorífica específica es menor que la del agua;
- Existe riesgo de fugas si los materiales de sellado son incompatibles con la composición del anticongelante;
- Mayor coeficiente de expansión al calentarse, lo que requiere un tanque de expansión más grande;
- El más común es el etilenglicol tóxico, que puede ser perjudicial para la salud de los seres humanos y las mascotas;
- el riesgo de corrosión (algunos fabricantes añaden sustancias especiales –inhibidores– a sus productos para reducir su impacto);
- Es necesario evitar el contacto del anticongelante con el zinc si este se encuentra presente en las conexiones y tuberías (de lo contrario, se crea un sedimento insoluble que puede provocar la destrucción del sistema de calefacción);
- El fabricante no ofrece garantía al utilizar anticongelante.
El agua es más adecuada para los sistemas de calefacción que el anticongelante. Sin embargo, su calidad es importante. Se recomienda el agua destilada.
El principio de un sistema de calentamiento de agua
Existen dos tipos de sistemas de calentamiento de agua. Son los siguientes:
- Con circulación forzada. Esta opción requiere una bomba de circulación, que a su vez requiere un suministro eléctrico estable para su funcionamiento continuo.
- Con circulación natural. Este sistema es independiente de factores externos. Su estructura es bastante compleja: requiere una configuración específica del radiador, teniendo en cuenta las pendientes y los diámetros de las tuberías, que deben variar para mantener el caudal del refrigerante y la presión requerida en el sistema.

El agua se calienta en la caldera. Las distintas partes del sistema de calefacción experimentan diferentes densidades de líquido, lo que provoca su movimiento. Esto se debe a que el agua caliente es menos densa que el agua fría y asciende por las tuberías.
El agua es omnipresente, lo que la convierte en un refrigerante relativamente económico. Además, transfiere la energía térmica con bastante facilidad. También presenta otras ventajas sobre los fluidos sintéticos, que suelen ser tóxicos para los humanos. Estas propiedades combinadas hacen que el agua sea popular para su uso en radiadores de metal y hierro fundido.



